terça-feira, 6 de fevereiro de 2007
La persecución de los porteros eléctricos
Cómo si no bastaran las historias y mitos de mi portero eléctrico en Baires, ahora en mi departamento en Sao Paulo, donde estoy viviendo hace cuatro meses, tengo un portero eléctrico que es nuevo pero nunca funcionó. Hoy, supuestamente, la constructora se encargaría de arreglarlo. Estuve tratando de tranquilizarme en cuanto los esperaba, pero la verdad, no tengo nada de paciencia para esos trámites. Para casi nada, digase de pasaje. Lo peor es que en ese entretiempo empecé a recordar el cuanto me molestaba que sonara el portero cuando lo tenía en en Buenos Aires. Cuando yo quería seguir durmiendo, cuando pasaba el afilador los sábados por la mañana, oh cielos! Cuando tocaba el timbre el dedetizador también a las nueve de la mañana de los sábados... y cuando venían visitas sin avisar y yo ya me había hecho re porteña en eso, estaba acostumbrada a arreglar las visitas, los encuentros... sin hablar del portero del primer departamento en BA, en la calle oro, que funcionaba pero era necesario bajar para abrir, lo que me costó dejar las llaves adentro de casa a las nueve de la noche y pasar toda una pesadilla para poder entrar departamento, que tenía la puerta blindada y una pizza cocinando en el horno!!! Enfin, los soniditos de los porteros, timbres, teléfonos, hace un tiempo me resultan re molestos. Y, sin embargo, aquí estoy yo, a la espera de que arreglen ese equipo y pueda escucharlo muchas veces aún.... que paradojo pueden causar esas boludeces en la vida de uno, no?
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